Un cuarto donde habitan las sombras, Una escena donde el vitral, la fotografía y lo sobrenatural construyen un imaginario
septiembre 28, 2026

Por Francisco Armenta

Foto: Agustín Arce Figueroa

Una de las habitaciones de Palma Galería guardar la exposición “Plata, Luna llena y maldiciones”, de Hernán González; un espacio que ofrece la sensación de entrar a un lugar donde algo ocurrió, algo quedó suspendido y todavía espera ser encontrado.

Entre fotografías en blanco y negro, paisajes cubiertos por la niebla, figuras apenas perceptibles y piezas de vitral que intervienen las imágenes, el artista construye una escena que recuerda al cine de terror clásico, pero también a una historia romántica que terminó dejando una especie de fantasma detrás.

La exposición ocupa ese cuarto de proyectos de Palma: Project Room, y propone mirar el alma como una materia que puede alojarse en objetos, imágenes y espacios, hasta convertirlos en una suerte de amuletos o maldiciones. El resultado es una atmósfera entre lo romántico y lo trágico, donde el deseo parece prolongarse más allá de aquello que lo provocó.

González trabaja principalmente con vitral y en esta ocasión decidió cruzar esa práctica con un archivo fotográfico que hasta ahora no había llevado de esta manera a una exposición. Las fotografías análogas funcionan como escenarios: paisajes brumosos, espacios ambiguos y escenas que parecen detenidas en el tiempo. Sobre ellas, el vitral agrega pequeños gestos que transforman la imagen.

“Esta exposición la trabajé para el espacio, ya lo conocía. Yo trabajo generalmente con vitral y en mi...

Por Francisco Armenta

Foto: Agustín Arce Figueroa

Una de las habitaciones de Palma Galería guardar la exposición “Plata, Luna llena y maldiciones”, de Hernán González; un espacio que ofrece la sensación de entrar a un lugar donde algo ocurrió, algo quedó suspendido y todavía espera ser encontrado.

Entre fotografías en blanco y negro, paisajes cubiertos por la niebla, figuras apenas perceptibles y piezas de vitral que intervienen las imágenes, el artista construye una escena que recuerda al cine de terror clásico, pero también a una historia romántica que terminó dejando una especie de fantasma detrás.

La exposición ocupa ese cuarto de proyectos de Palma: Project Room, y propone mirar el alma como una materia que puede alojarse en objetos, imágenes y espacios, hasta convertirlos en una suerte de amuletos o maldiciones. El resultado es una atmósfera entre lo romántico y lo trágico, donde el deseo parece prolongarse más allá de aquello que lo provocó.

González trabaja principalmente con vitral y en esta ocasión decidió cruzar esa práctica con un archivo fotográfico que hasta ahora no había llevado de esta manera a una exposición. Las fotografías análogas funcionan como escenarios: paisajes brumosos, espacios ambiguos y escenas que parecen detenidas en el tiempo. Sobre ellas, el vitral agrega pequeños gestos que transforman la imagen.

“Esta exposición la trabajé para el espacio, ya lo conocía. Yo trabajo generalmente con vitral y en mi formación académica trabajé fotografía, pero nunca había trabajado la fotografía como tal para exposiciones o muestras”, explica.

La idea surgió alrededor de un “lente condenado” o un alma condenada a esperar. Desde ahí, las piezas fueron tomando una dimensión teatral. “Partí como de una línea teatral, como de una cosa de planos, de escenario”, cuenta.

Esa idea atraviesa toda la sala. Una fotografía puede convertirse en una ventana; una intervención de vitral, en una cortina; unos destellos pueden parecer luciérnagas o algo que se mueve en medio de una ruina. En otra pieza, unos huesos de una mano sostienen una flor viva, una imagen que concentra buena parte de la tensión de la muestra: algo permanece vivo mientras aquello que lo sostiene pertenece a otro tiempo.

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